El espectro radioeléctrico es un componente indispensable para nuestro mundo cada vez más conectado, ya que es un insumo esencial para la provisión de los servicios móviles de los cuales nos hemos venido beneficiando en múltiples áreas de nuestras vidas desde el laboral, educacional, comercial y hasta familiar. El espectro es también patrimonio de la Nación y uno de los recursos escasos más valiosos que poseen los Estados, y es por ello que nuestra legislación establece que su utilización es de interés público y su gestión está a cargo del Estado.

En ese contexto, el espectro constituye un elemento estratégico que poseen los Estados para afrontar diversos objetivos de desarrollo, tales como, el cierre de la brecha digital, aumentar la conectividad, incrementar la expansión de servicios, mejorar cobertura, y en especial el objetivo de promover la intensidad competitiva. No obstante, al tratarse de un recurso escaso, solo un número limitado de operadores pueden obtener asignación del mismo.

Si bien el marco legal vigente establece que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) es el ente encargado de la gestión del espectro, en los últimos años el OSIPTEL ha venido brindando su asistencia técnica y presentando a dicha entidad diversas recomendaciones en materia de gestión de espectro radioeléctrico. Todo ello desde su perspectiva de que la gestión del recurso debe priorizar los objetivos de competencia y de mejora continua de la estructura del mercado, reduciendo las barreras de entrada, abriendo la puerta a la mayor cantidad de jugadores y garantizando un acceso equitativo al recurso, dado que ello acarrea los mayores beneficios a largo plazo.

Si bien muchos de los procesos, acciones y medidas en materia de gestión de espectro acontecidos en nuestro país han tenido resultados e impactos muy positivos, otros no han tenido el resultado esperado, debido a situaciones vinculadas a la dinámica competititva que fueron advertidas en su momento por el OSIPTEL, con el objetivo de evitar posibles acaparamientos del espectro por parte de ciertos operadores en bandas específicas. Es en ese sentido, necesario mejorar el marco legal vigente y considerarse como vinculante las opiniones técnicas del OSIPTEL en materia de gestión de espectro.

A nivel de la región Latinoamérica, los reguladores tienen atribuidos en mayor o menor medida diversas funciones en materia de gestión de espectro. De acuerdo a un estudio de Regulatel, de un total de 20 reguladores que conforman dicha asociación, 15 de ellos son competentes a la hora de la elaboración del plan nacional de frecuencias, mientras que en lo relacionado a la asignación del recurso, 14 reguladores tienen competencia a la hora de asignar las frecuencias, siendo que el Perú pertenece al grupo minoritario de reguladores que no tienen competencias en ninguno de estos dos ámbitos.

Cabe resaltar que de una correcta gestión del espectro dependerá la forma en que se estructuren los mercados móviles y la capacidad de los operadores para competir. En este sentido, el OSIPTEL considera que el impacto sobre la dinámica competitiva debe analizarse para cada acción y política que se proponga, relacionadas a la gestión del recurso: atribución, canalización, asignación y monitoreo, y supervisión de su uso eficiente. De lo contrario, posteriormente puede ser muy difícil o imposible revertir cualquier efecto adverso en la competencia que no se haya identificado en una etapa inicial.

En esa línea, y tal como lo ha manifestado recientemente en diversos foros, el OSIPTEL aboga por una participación más decisiva del Regulador en todas aquellas acciones y políticas que se propongan en materia de gestión de espectro, principalmente cuando dichas acciones tengan la potencialidad de influir en la intensidad competitiva y el dinamismo del mercado. Dicho enfoque permitirá al regulador plasmar de manera más eficiente su apoyo técnico al MTC en materia de competencia, y redundará en que las decisiones a nivel del Estado sean percibidas como totalmente consensuadas y por ende más robustas. Ello permitirá también seguir trabajando en la creación de sinergias entre las instituciones del Estado, para que estas puedan afrontar los nuevos retos en materia de gestión de espectro radioeléctrico que impondrán las nuevas tecnologías móviles, en el contexto del desarrollo de un ecosistema 5G, la adopción del Internet de las Cosas, el desarrollo de Ciudades Inteligentes, y otros, los cuales están a la vuelta de la esquina.